Publicado en sin fumar

Historia con mi amigo Gris.


Dicen por ahí que todo es empezar y en mi caso no fue distinto, recuerdo que me urgía crecer o verme grande para hacer cosas que en ese momento yo creía no podía hacer, veía que mis primas mayores fumaban y una de ellas me enseño a hacerlo…fue en una fiesta de graduación de secundaria de una de ellas, la mayor. Nos encontrábamos en el baño y me dice Alci, ¿quieres que te enseñé como?, ¡Claro! Le respondí…al poco tiempo me sentía con muchas ganas de vomitar, pero contenta de saber tener el “ticket de entrada al mundo de los mayores”.

De vez en vez fumaba a escondidas en mi casa, recuerdo que lo hacía sobretodo cuando me sentía muy sola, y siempre poco tiempo después tenía que vomitar…el cigarro me mareaba, me hacía sentir mal todo el día, y aún así nunca descarté la posibilidad de no hacerlo.
Crecí, ya en preparatoria fumaba solo con mis amigas, porque el novio que tenia en ese entonces no fumaba. Ya en la Universidad y con mis cuates y conocidos, junto con el cigarro formaban parte muy importante de mi existencia. El cigarro se fue haciendo muy importante pues con la “imagen de artista” que me gustaba estaban muy conectados emocional y físicamente, me iba pareciendo cada vez más a mi Papá, relación artistacigarro.

Poco a poco este gran amigo hizo lo que pudo por hacerse importante e indispensable para mi existencia. El amor que yo tenia por éste fue creciendo y creciendo a la medida de inflarlo tanto que él ya creía tener su propia voluntad y la fue ejerciendo y le fui permitiendo, fue creciendo y le fui alimentando, fui siendo él y él tomaba cada vez mas espacio en mi.

Mi cuerpo que era el que a final de cuentas tenía que cargar con este habitante, empezó a hablarme con voz alta, por las noches se hacía más evidente, quería platicarme y lo que se escuchaba de esta conversación era un sonido que provenía de una tos muy intensa y profunda, era doloroso. Cuando me hablaba así creía que lo que tenía era una de esas gripes que se pasarían rápido con medicina…pero no, según yo lo curaba, pero aún así mi cuerpo seguía hablándome cada noche, por más de un mes. ¡Ja! ¿cómo? Al médico entonces.

Fui al medico, me sacó unas fotos de mis pulmones, me curó y seguí fumando. El doctor me recetó algo para ayudarme a dejar a mi gran amigo gris, pero no funcionó…nadie tenía que AYUDARME a dejar a mi amigo, ¿para qué?.

Mi cuerpo continúo de vez en vez a querer platicar y no solo lo hacía de noche, sino también empezó en lugares ¡públicos!…¡Ah NO! Eso si que no, odiaba sentir su conversación lastimosa: tos profunda y honesta. Y es así como empecé a reconocer que ya no estaba enferma de algún virus de gripa, tos o lo que sea curable con farmacia y a reconocer que esa tos eran las palabras honestas de un cuerpo dolido por un habitante abusador: Mi gran amigo Gris.

No era la primera vez que mi cuerpo y yo nos poníamos de acuerdo para sacar a esa bestia peluda de nuestra existencia, no era la primera vez que cuando mi gran amigo gris se sentía de verdad acordonado negociaba posibilidades que después no cumplía…ya lo conocíamos…cuando menos en sus negociaciones tramposas.
Decidimos que necesitábamos ayuda “profesional” pensé algo así como a una persona que nos exorcice de este ser, ¡ya pero rápido!..así pensaba, lo recuerdo.

Llegamos a la clínica y me enseñaron a conocer las argucias de este Amigo Gris, mi cuerpo y yo estábamos más juntos que nunca, nos necesitábamos para combatirlo y sacarlo de nuestra existencia…¿nuestra existencia?, si existencia. Nos dimos cuenta que:

* Yo no existía sin prender un cigarro.
* Yo no era creativa sin encender un cigarro.
* Yo no podía resolver problemas sin prender un cigarro.
* Yo no comía sin prender antes y después un cigarro.
* La razón de tener una bolsa de mano era únicamente por contener cigarros.
* Yo no podía leer, ni estudiar, ni concentrarme sin prender un cigarro.
* Yo no podía dejar de fumar por más de una hora sin tener la urgencia de ir buscar a mi amigo que me proveía de existencia.
* Yo no podía verme a mi misma sin fumar.
* En mi imagen mental: la foto de mi misma con mi inseparable amigo.

¿Amigo?… llegué a la conclusión ¿amigo?…ahora lo empezaba a cuestionar.

Mi “amiguito” se empezó a descarar el primer domingo del “día D”, lo empecé a encarar sin miedo, recuerdo que me levanté y no lo fui a buscar. Al poco tiempo recuerdo haber sentido la URGENCIA de prender un cigarro: mi ¿amigo? Me gritaba y exigía: Yaaaa ES URGENTE Oh ¡te mato!.

Lo encaré sin miedo, por primera vez lo vi a los ojos y le dije: ¿Urgente?, quieres que te prenda, ¿verdad?, quieres volver a ser la luz que ilumina mi camino ¿verdad?…ok, pero esta vez a mi manera: Mastiqué un cuarto de chicle de nicotina y esperé pacientemente…a los pocos minutos……reconocí que mi amigo gris se había callado, se había disuelto y transformado en otro, mas tocable y tangible…:!Soy Adicta!

Ese domingo me puse mi parche y a partir de ahí, sentí mucha paz y tranquilidad, continúe yendo a mi clínica de aprendizaje en donde nos ayudábamos varios con este problema, escuchaba a otros y hablaba de mis experiencias con los otros. Me compré un osito pequeño de toallita que me acompañaba en mi bolsa todos los días por mas de un año, tomó el lugar de la cajetilla de cigarros.

Mi amigo Gris se empezó a hacerse chiquito cada vez, de vez en vez me llamaba por teléfono y me mandaba mensajes subliminales en mis sueños para hacerme creer que ya había vuelto, aún hoy lo sigue haciendo. Curiosamente aún ahora que lo recuerdo se me llena la boca de saliva…negociaciones falsas.

Ahora sé y lo conozco mejor, no puedo decir que del todo, tiene sus mañas; he aprendido a no tenerle miedo y a encararlo a verlo, sentirlo y a tomarlo en cuenta sin alimentarlo: Sé que si lo alimento por poco que sea, se aposentará y volverá a tomar el trono que ya perdió…con él no es posible negociar, o es todo o nada: Y la verdad prefiero ser algo en vez de convertirme como él en cenizas grises.

Además su pequeña existencia me ayuda a reconocer otros aspectos de mi, es como si hubiera hecho un contrato con un “hacker” para conocer mis “back doors” esta nueva relación me agrada más.

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Un comentario sobre “Historia con mi amigo Gris.

  1. Me ha parecido estupendo el relato, no solo útil y bien enfocado sino también bien escrito.

    Si tengo la ocasión le mandaré una copia a quien le pueda venir bien para ayudarle a encontrar la puerta de salida de una “amistad” como la descrita.

    Saludos.

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