Publicado en de naunet

Te doy mi…toda yo


Desde que vi la película “Te doy mis ojos” no he podido emitir juicio alguno, de hecho durante toda la película el estómago se me mantuvo a nivel de la garganta y casi no podía respirar libremente. De ahí ya han pasado como tres semanas, y anteayer entré a leer “Las cosas de Amaranta” y que me encuentro leyendo acerca del tema de la violencia masculina en la familia y su influencia no benéfica en la vida infantil. Ella a su vez la motivó un post hecho por Antropomorfo en “Sin ánima” mencionando a la película y su preocupación por aquellas “mujeres con alma de sparing”.
Antes que nada me gustaría mencionar que esta película no es cualquier película que ha ganado 7 goyas. Y no es por nada, que por la sencillez y claridad con que trata al tema; yo salí de verla…sin aliento.
La transmisión del mensaje en la película es por partida triple, en primera instancia se ve la clara violencia masculina en un entorno social económico medio, el miedo que los hombres enfrentan en su relación de pareja y de cómo viven la relación entre su autoestima y el trabajo profesional.
Por lo que toca a la imagen femenina es también muy contundente, el miedo, el amor y el odio entremezclados. Y por último la transmisión del mensaje en general del concepto de la idealización de la pareja: ¿qué se espera de un hombre?, ¿que se espera de una mujer?.
Hablar de hombre y mujer como si fueran bichos distintos y raros entre si no ha ayudado en nada desde hace ya varios siglos. Se menciona que si el hombre es mas violento, que si la mujer mas contenedora y dulce, y eso no han sido más que estereotipos sociales creados para bienestar de algunos, como bien se expresa en Stepford Wives
Sin embargo es imporante mencionar que si uno y otro genero tenemos diferencias no es precisamente en la capacidad de crear violencia. Las mujeres no estamos exentas de violencia, tanto como los hombres de su capacidad de sentir emociones y manejarlas. Es decir los dos generos somos pertenecemos a la uno que es “humano” y como tal mantener las capacidades básicas de existencia marcan en si nuestras acciones.
Como bichos humanos peleamos y nos violentamos en cuanto alguien nos tapa la boca y la nariz, y si esto lo hacemos para continuar con la vida, así también se refleja en nuestras actitudes psicológicas cuando por asomo sentimos que alguien nos quiere quitar algo que creemos nuestro.

Te doy mis ojos, mis manos y mi corazón, te lo doy pero no abuses, te lo regalo porque te amo, cuidalo.
Me regalo a ti…pero ¿sabrás donde ponerme?

Desde el movimiento feminista, el sector masculino de la sociedad se encontró fuera de lugar, se encontró que no es hombre solo el que provee dinero y estabilidad social y ya en estos momentos hay muchos hombres en pos de crecimiento al ver la posibilidad de tratar la “crisis masculina” como búsqueda de identidad, una nueva.
Asi también las mujeres nos hemos visto en capacidad de manejar la violencia como medio de expresión y así se han dado casos de violencia femenina en torturas, o de ver nuestra capacidad de agresión que se maneja en distintos ámbitos a la masculina, y no por ello menos hostil.
Mujeres se han visto asesinadas por sus maridos o novios y no es precisamente por haberse dejado matar así nomas.
Las mujeres debemos saber y actuar con nuestras capacidades y saber que la diferencia estriba en el el fondo no en la forma.
La violencia es de fondo, y ambos hombres y mujeres creamos violencia psicológica (obligar a los demás, aconsejar con amenazas, desoir a los hijos, ignorar a la pareja, manipular a la familia, chantajear a los amigos, menospreciar a otros, sacrificarse, quitarse de encima a alguien…UFFF!) y maltrato físico.
Los hombres por la igualdad mencionan que pueden detener la violencia renunciando a los privilegios tradicionales de genero.
Y a nosotras, tenemos una gran deuda con las mujeres que iniciaron la igualdad de genero desde los años sesentas, que se saldará en el momento en que seguir trabajando internamente para quitar los estereotipos de roles que se distinguen en conductas éticas si queremos prevenir la violencia.

Te doy mis ojos, mis manos y mi corazón para que junto con los tuyos podamos forjar una nueva forma de sociedad.
Te doy mis ojos, mis manos y mi corazón para que junto con los tuyos hagamos la fuerza que mueva al mundo para mejor.
Te regalo mi alma, si tu me regalas la tuya.

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